Un poco más de historia sobre la lengua inglesa

Se dice que la gran mayoría de la gente en el siglo XVI se casaba en junio. ¿Por qué? Pues porque la gente solo se bañaba una vez al año – en mayo para ser exacto – entonces se estimaba que para junio y la época de bodas aún olían bien. Sin embargo, con la llegada del calor las novias empezaban a emitir un “olor” especial, por lo que, solían llevar un ramo de flores para enmascararlo, una costumbre que se ha mantenido hasta hoy (aunque por razones mucho más agradables).

¿La gente se bañaba solo una vez al año? Pues eso parece, y además había un orden de prioridad a la hora de disfrutar el agua (que escaseaba y mucho en aquella época). El primero en bañarse con agua limpia era el hombre de la casa, seguido por sus hijos varones, luego las mujeres y finalmente los niños. Los últimos en bañarse eran los bebés, y el agua era ya tan fétida y sucia que se corría el riesgo de perder al bebé entre tanto líquido oscuro, de ahí el refrán “Don’t throw the baby out with the bath water!” (No pierdas algo de valor al descartar todo lo innecesario).