Más historia sobre la lengua inglesa

En el siglo XVI los ingleses vivían mucho peor que ahora (incluso después del Brexit!!). Pasaban mucha hambre, la comida escaseaba y lo disponible solía ser de mala calidad y escaso aporte nutritivo. Sin embargo, y de vez en cuando, si habían tenido un poco de suerte o podido ahorrar algo, para una ocasión especial comprarían un buen trozo de cerdo para llevar a la mesa. Curiosamente, el mero acto de adquirir semejante manjar les hacía sentir muy especiales. Tan especial que, cuando venía gente a visitarles colgaban sus tiras de beicon, jamón o cerdo en la puerta para fardar. De ahí, a una persona solvente o rica se la consideraba alguien que podía “Bring home the bacon” (traer a casa el beicon=traer riqueza). Después, cortarían unos cuantos trozos para compartir con sus invitados durante la sobremesa, y todos pasarían la tarde “chewing the fat” (masticando la grasa = charlando de forma informal y amigable).